¿Sabes por qué nació el primer sello tal y lo como conocemos actualmente? El primer sello postal adhesivo se emite en Inglaterra y hay una curiosa historia detrás de sus orígenes.

El correo, un privilegio para los más ricos

En un principio el receptor de la carta pagaba por la distancia que había recorrido el cartero.

Por lo que muchas familias que no tenían recursos no podían aceptar la carta del remitente. En muchos casos eran familiares que vivían en la otra punta del país.

En muchas ocasiones este pago supondría el salario diario, por lo que muchas personas no se lo podían permitir.

Así que se fue agudizando el ingenio para poder recibir cartas o, al menos, noticias de los familiares lejanos.

Uno de los trucos era tener un amigo diputado que, evidentemente, no pagaba estas tasas, así que él podría franquear estas cartas.

Sin embargo otros lo hacían codificando los mensajes de forma que, sin abrir la carta, solo con ver el sobre, podían saber cómo estaban sus familiares y amigos.

Pero antes hablemos de la persona que se empeñó en mejorar este sistema.

 

La curiosa historia del primer sello postal

 

Cuenta la leyenda que en un viaje por Escocia, un maestro jubilado llamado Rowland Hill, le sucedió algo que le hizo pensar en cambiar el sistema de Correos.

A la posada llegó un cartero con una carta para la dueña. Ella miró el sobre y le dijo al cartero que no podía pagarlo, que la devolviera.

Sin embargo, al maestro le dio tanta pena, que fue él el que le pagó el envío.

Al irse el cartero la dueña le confesaría que podría haber tenido dinero esta vez para pagar la carta, pero que sin embargo, no había nada escrito dentro y que con ver el sobre ya sabía cómo se encontraba su familia.

Tenían un código acordado: si cada miembro de la familia escribía una línea de la dirección es que estaba todo bien.

Por este motivo se la entregaban de nuevo al cartero y no pagaban nada.

Parece ser que esta leyenda que se basaba en la realidad, fue desmentida en sus memorias por el propio Hill.

Sin embargo esta situación que estaba ocurriendo habitualmente, fue lo que le dio pie para hacer una propuesta para reformar completamente el sistema de Correos.

El empeño de Rowland Hill

El maestro, descontento de cómo funcionaba este servicio, ideó un plan y lo plasmó detalladamente en una propuesta que envió al mismísimo canciller de Hacienda.

primer sello postal

Pensaba que la mayoría de las personas que trabajaban allí y sabían mucho más que él sobre cómo funcionaba el sistema, no hacían nada por mejorarlo.

Las primeras críticas que recibió su plan de reforma fueron demoledoras. Así que decidió que directamente se publicara en la revista Spectator.

 

 

Esto desencadenó una cascada de peticiones favorables al plan de reforma del maestro, lo que dio lugar a  que su plan fuera aprobado por la Cámara de los Comunes.

Cuando se comprobó que su sistema era todo un éxito, fue nombrado Director de la Oficina de Correos, lo que le llevó a poder estar continuamente haciendo mejoras en el sistema.

En este vídeo de The Postal Museum puedes ver cómo esta propuesta de Hill y el primer sello postal ha cambiado nuestro mundo. 

 

Las propuestas de Hill

En primer lugar identificó el precio abusivo que había que pagar por recibir una carta, con lo que, evidentemente, muchos no se lo podían permitir.

Además se pagaba el “kilometraje” y quien lo debía pagar era el destinatario.

Así que Hill lo que proponía era que quien pagara fuera el remitente y no fuera por kilómetros recorridos, sino por peso y tamaño.

De modo que una carta solo costara un penique (un penny) hasta la media onza de peso.

De este modo su lógica aplastante era, si se reduce mucho el precio habría más gente que enviaría cartas, por lo tanto se ganaría mucho más.

Con muy poco dinero de muchos, podrían ganar mucho dinero de todos.

Así  nació el Penny Black, el primer sello del mundo con la efigie de la reina Victoria.

primer sello postal

En él no está el nombre del país ya que se entendía que con la efigie de la reina todo el mundo lo conocería.

Pocos días más tarde se vendía el sello de dos peniques, cuyo color era azul.

Y con él el Penny Post, el sistema postal que se creó para entregar las cartas de un penny.

En 1840 se puso en práctica. El primer día se vendieron 60.000 sellos y en una sola semana se triplicó el número de cartas.

Un año después el número de cartas enviadas a través de este nuevo sistema se había duplicado. Y creció exponencialmente  de modo que, pasada una década, se volvió a duplicar.

Suiza y Brasil adoptaron este sistema tres años más tarde y a España llegaría el 1 de enero de 1850 con un sello en el que figura  la efigie de la reina Isabel II.

En 1890 fueron ya 90  países los que utilizaban este sistema creado por Hill.

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